Un ejercicio inútil que se convierte en un desafío. Un pedido desesperado que termina en unas cuantas palabras en un ¿papel? que sólo buscan encontrarse con una idea. Pero la idea les es esquiva.
Quizás no sea este el mejor inicio de lo que pretende ser un canal de comunicacion entre los lectores y este humilde escriba, pero es sincero. No se como empezar. Mi historia es una historia fácil. nací en Buenos Aires, barrio de Palermo. Viví siempre frente a plazas, primero Parque Las Heras, después Plaza Alemania. En esos parques traté, infructuosamente, de emular a mis ídolos riverplatenses: Luque, el Beto, Pasarella, JJ. Estos últimos caídos en desgracia luego del papelón en Córdoba. Lo hacía con mi hermano y mi primo (inmensamente más habilidosos que yo) jugando al mete-gol-entra. Generalmente iba al arco.
Fui a una escuela privada, nunca pensé que sería un “enorme” problema para ejercer mi pasión. Aprendí a hablar inglés y disfrute de hacer amigos que aun hoy frecuento. Mis maestros fueron muy influyentes, sobre todo Jorge el de 5to grado y Beatriz la de 6to y 7mo. El primero era un socialista que nos inculcó su pasión por la politica y dejo sembrada en mí la semilla que luego me llevo a dejar mi carrera en el sector privado y dedicarme a ella. Beatriz, que era maestra de Lengua y Literatura, me impulsó a escribir poesía y textos que conservo como tesoros.
De la secundaria recuerdo sobre todo al grupo de amigos que se fue consolidando. Aunque las anécdotas de esa época son interminables y aburren a nuestras familias en cada uno de nuestros encuentros.
Estudié Licenciatura en Sistemas, porque me gustaba la tecnología y era una carrera que podía acortar (me recibí en 4.5 años). También lo hice en una institución privada, cosa que fortalece mi pecado hacía la educación estatal de nuestro país. La que quiero cambiar, mejorar, volver a poner al nivel que merecen todos los niños y niñas de nuestra Argentina. He pecado contra esa educación dos veces.
Laburé en Alpargatas, la empresa textil de Barracas. Me fui a hacer un master en Administración de Empresas a Estados Unidos (¿tercer pecado?). Al poco tiempo de volver cambié de trabajo y pase a una empresa agroexportadora.
Ahora estoy aquí con la experiencia de la diputación nacional, de gestionar dos ministerios y soñando que este canal que nace nos permita conocernos mejor. Un sueño posible, que comienza de esta manera. Con incertidumbre, con desconfianza. Pero que comienza y todo comienzo debe ser bienvenido…. Uy me salió el slogan del PRO, jejeje